Reconstrucción en el Exilio

Hoy en día y después de más de cuatro décadas en exilio, la comunidad de refugiados tibetanos – más de 120.000 personas – ha logrado reconstruir sus vidas en un entorno completamente ajeno, alcanzando una autosuficiencia casi completa.  La mayor parte de los refugiados vive en 54 asentamientos, incluyendo 26 unidades agrícolas, 17 agro-industriales y 11 artesanales las que se encuentran repartidas en India, Nepal y Bután. Casi todos los asentamientos cuentan con colegios primarios y secundarios, centros de salud para atención primaria y cooperativas. Además existen monasterios, conventos y templos para atender las necesidades espirituales de las personas y preservar la cultura tibetana. La Administración Central tibetana (ACT) se estableció con la finalidad de proporcionar una administración apropiada para la comunidad de refugiados y principalmente, guiar la lucha tibetana por la libertad, cuya sede se sitúa en Dharamsala, 500 Km al norte de Nueva Delhi en el estado indio de Himachal Pradesh.  Durante todos estos años, la ACT ha sido el lugar de encuentro donde los refugiados  – espiritualmente desarraigados pero con una firme determinación – podían reconstruir su vida y su futuro. Los tibetanos dentro y fuera de Tíbet reconocen a la ACT como su único y legitimo gobierno.

Primer grupo de burócratas tibetanos que al hombro el trabajo de reconstrucción en el exilio

El éxito de la comunidad de refugiados tibetanos se atribuye a su ardua labor, espíritu de independencia y adaptabilidad. Esto les ha permitido aprovechar al máximo la asistencia humanitaria entregada, tanto por el gobierno y el pueblo indio, como por organizaciones humanitarias internacionales. Siendo el desarrollo institucional fundamental para el éxito de cualquiera organización o sociedad, no está de más decir que parte de la historia exitosa de los tibetanos debe atribuirse a la presencia y el funcionamiento efectivo de la ACT bajo el liderazgo de S.S. el Dalai Lama.

El diario funcionamiento de la ACT es supervisado por un Kashag (Gabinete), el que constituye la entidad ejecutiva más importante. Sus integrantes son elegidos por la Asamblea de Diputados del Pueblo Tibetano por un período de cinco años. El Kashag ejecuta sus decisiones políticas y supervisa la administración de la comunidad de refugiados tibetanos con la ayuda de siete departamentos principales.

El Departamento de Religión y Cultura busca preservar y promover la herencia espiritual y cultural del Tíbet, la que está a punto de desaparecer en su propia tierra. El Departamento entrega apoyo y servicios 189 monasterios y conventos con un total de 17.600 monjes y monjas.

El Departamento del Interior es responsable por todos los programas de rehabilitación para los refugiados tibetanos. Las actividades y funciones del Departamento se dividen en general en cuatro divisiones: administración, agricultura, planificación y desarrollo, y bienestar. La División de agricultura supervisa toda actividad agrícola en los asentamientos, incluyendo la cría de  animales mientras que la División  de planificación y desarrollo ejecuta la planificación general de los trabajos de desarrollo en los asentamientos. El Departamento del Interior también mantiene contacto con distintas agencias y organizaciones internacionales de ayuda que están comprometidas con el trabajo de rehabilitación para los refugiados tibetanos.

Dharamsala, la sede de Su Santidad el Dalai Lama y la Administración Central Tibetana en el Exilio

El Departamento de Educación, no sólo es responsable por la educación de los niños refugiados tibetanos, sino que además elabora un sistema que combina lo mejor de la educación moderna con la cultura tradicional del Tíbet para que los niños puedan conservar sus valores tradicionales y al mismo tiempo desarrollar una visión moderna y cosmopolita hacia la vida. Actualmente, el Departamento administra 84 colegios en la India, Nepal y Bután, atendiendo a 30.000 niños que representan el 70% de los niños en exilio. También proporciona becas para la educación superior y universitaria.

El Departamento de Salud cuida de las necesidades sanitarias básicas de los refugiados tibetanos, manteniendo casi 70 centros de salud primaria y hospitales de remisión. Además proporciona capacitación para el personal médico.

El Departamento de Información y Relaciones Internacionales instruye a la opinión pública tibetana e internacional sobre las condiciones políticas, derechos humanos y medio ambiente en el Tíbet. También supervisa el trabajo de las Oficinas del Tíbet en 13 países. Estas oficinas operan como embajadas de la ACT y se encuentran en Nueva Delhi, Katmandú, Tokio, Taipei, Canberra, Pretoria, Londres, París, Bruselas, Budapest, Ginebra, Moscú y Nueva York.

El Departamento de Finanzas elabora el presupuesto anual de la ACT y genera ingresos para gestionar la administración general de la ACT.

El Departamento de Seguridad garantiza la seguridad de S.S. el Dalai Lama y también observa los acontecimientos en el Tíbet ocupado. Además, el Departamento tiene a su cargo Centros de Recepción en Katmandú, Nueva Delhi y Dharamsala para atender las necesidades de los nuevos refugiados que llegan desde Tíbet.

La ACT cuenta también con tres unidades independientes: la Comisión Electoral, la Comisión de Servicio Público y la Oficina de Auditoría. Es responsabilidad de la Comisión Electoral organizar y supervisar las elecciones de los integrantes de la Asamblea de Diputados del Pueblo Tibetano y del Kashag. La Comisión de Servicio Público es responsable de la contratación, capacitación y nombramiento de los empleados civiles de la ACT. La Oficina de Auditoría responde por la auditoría de las cuentas de todos los departamentos de la ACT y sus subsidiarias.

Las Raíces de la Comunidad Tibetana en Exilio

Inmediatamente después de la llegada del Dalai Lama a la India (17 de marzo 1959) empezó un permanente flujo de refugiados tibetanos, el que se convirtió en un masivo éxodo durante los últimos tiempos. A fines de junio 1959, aproximadamente 20.000 tibetanos habían huido desde su tierra natal, el primero de repetidos éxodos, llegando en ocasiones a 85.000 personas. Mientras algunos refugiados fueron capaces de llevar sus familias, muchos tuvieron que huir solos, dejando sus seres queridos atrás.  De manera similar, algunos lograron sobrevivir la difícil travesía por el Himalayas mientras muchos otros, principalmente ancianos y jóvenes, perdieron sus vidas en el trayecto. Llegando a la India gran parte de los refugiados estaba muriéndose de hambre o herida, enferma por causa de la altitud y aturdida por un profundo shock cultural al llegar a un mundo extraño. La preocupación inmediata del Dalai Lama fue el problema de supervivencia de los refugiados, particularmente el destino y futuro de los niños pequeños. En su autobiografía “Mi tierra y mi pueblo”, el Dalai Lama escribió: “es mucho más difícil para los niños desarraigados y llevados de repente a un entorno completamente distinto que para los adultos, y muchos de ellos fallecieron durante los primeros días por el cambio de clima y alimentación. Teníamos que tomar medidas drásticas para conservar su salud – y su educación también constituía un factor de gran importancia.”

El día 25 de abril de 1959, el Dalai Lama citó a una reunión de emergencia a los pocos oficiales tibetanos superiores que lo acompañaron desde Tíbet, y a aquellos que habían llegado antes a la India, a fin de discutir la situación y elaborar un plan para la reconstrucción en el exilio. El encuentro se efectuó en Musoorie, un hermoso puesto en las montañas en el distrito indio de Dehradun, lugar que en un inicio sirvió como sede central del Dalai Lama. La discusión en la reunión también se vio muy influenciada por el consejo del Primer Ministro indio, Pandit Jawaharlal Nehru, quien había llamado al Dalai Lama a su residencia en Musoorie el día anterior. Su consejo fue que “descansara y considerara bien las cosas, sin apuros”. La reunión definió algunas áreas en que concentrarse: rehabilitación de los refugiados tibetanos, educación de los niños tibetanos, preservación de la cultura e identidad tibetanas, reunir y difundir información con respecto a los tibetanos dentro y fuera de Tíbet, dedicarse a la causa tibetana ante la ONU, así como preservar y promover la unión en la comunidad de refugiados tibetanos.

Rehabilitación de los refugiados

Un grupo de refugiados tibetanos en Assam, al noreste de la India, en 1959

En un principio, dos grandes campamentos de tránsito fueron establecidos con la asesoría del Gobierno de India: uno en Missamari, localizado a 10 millas de Tezpur en el estado indio de Arunachal Pradsh; el otro en Buxa Duar, un antiguo campo de prisioneros de guerra inglés situado cerca de la frontera con Bután en Bengala del Oeste. Pocas semanas después de habilitar los campamentos 6.000 refugiados llegaron a Missamari y 1.000 a Buxa Duar. Como los campamentos no podían recibir más de 9.000 personas entre ambos, se efectuaron esfuerzos simultáneos para repartir a los refugiados en trabajos camineros en las regiones más frescas del norte de la India para prevenir víctimas debido al calor intenso, superpoblación y epidemias de disentería amíbica.  El primer grupo de 3.394 personas fue enviado en septiembre de 1959 para ejecutar trabajos camineros en Sikkim.

Asentamientos Agrícolas

La visión del Dalai Lama sobre lo que sería la sociedad en exilio echó raíces en su nueva sede central, una estación inglesa abandonada en las montañas llamada Dharamsala. El 29 de abril de 1960, poco más de un año después de su llegada, el Dalai Lama dejó Musoorie para ocupar su nueva sede central. Una vez en Dharamsala, el 2 de septiembre de 1960, él reactivó su pequeña administración en exilio llamando a los Diputados del Pueblo y el personal a una reunión especial para formular un nuevo plan y estrategia. Como parte del nuevo plan, él estableció una oficina (ahora conocida como la Oficina de S.S. el Dalai Lama) en Nueva Delhi para servir de conexión entre los tibetanos y el gobierno indio y diversos organismos internacionales de ayuda que llegaban para apoyar a los refugiados. De igual modo se estableció la Oficina del Tíbet en Nueva York en el año 1964 para presentar el tema de Tíbet ante las Naciones Unidas y difundir información sobre los tibetanos dentro y fuera de Tíbet.

Su Santidad el Dalai Lama supervisando personalmente los trabajos de la primera solución de tibetanos en el sur de la India en 1961

La rehabilitación, sin embargo, era la tarea más urgente. Aun cuando el trabajo caminero había proporcionado a los refugiados un empleo temporal muy necesitado, éste terminó siendo no solamente peligroso sino también demasiado duro.  Esta faena, de naturaleza migratoria e inestable, resultó ser extremadamente dura, en particular para los niños y las personas ancianas. Además, muchos peones camineros sufrían de tuberculosis y otras enfermedades contagiosas debido a la mala nutrición e higiene, relacionadas al trabajo pesado.

Entonces, el Dalai Lama se acercó al Primer Ministro Nehru con el propósito de lograr asistencia para la rehabilitación permanente de los refugiados. Nehru, por su parte, pedía a los gobiernos de los distintos Estados algún terreno desocupado para este propósito. El estado de Karnataka (en el sur de India) reaccionó inmediatamente ofreciendo primero 3.000 acres de una área despoblada en la selva, a 52 millas al oeste de la ciudad de Mysore, en medio de suaves lomas y situada a 2.600 pies sobre el nivel del mar. Se acordó recibir inicialmente a 3.000 refugiados tibetanos y conseguir una subvención de cuatro millones de rupias indias para llevar a cabo el proyecto de rehabilitación.

Luego después, a mediados de diciembre de 1960,  se levantó el primer asentamiento agrícola tibetano en Bylakuppe, acomodando para fines de 1965 un total de 3.217 refugiados tibetanos. Por razones administrativas, el asentamiento fue dividido en cinco campamentos de 500 acres cada uno. Durante los primeros años los colonos se dedicaron a recuperar la tierra, excavar pozos y construir casas durante lo cual se les pagaba un salario diario y alimentación regular. Los colonos fueron divididos en familias artificiales con cinco personas cada una, siendo parientes o no, y a cada familia se le daba 5 acres de tierra agrícola. Fueron acomodadas en casas simples, de un piso y tres habitaciones, hechas de ladrillo con techo de tejas, ubicadas en un sitio de 500 pies cuadrados, parte del cual también les servía como huerta.

En 1961 se fundó una sociedad cooperativa que más tarde fue registrada formalmente. Esta sociedad conseguía y adelantaba semillas, fertilizantes y pesticidas; vendía colectivamente los productos agrícolas y prestaba servicios comunitarios tales como tractores, camiones y bodegas. Además,  la sociedad cooperativa jugó más tarde un papel fundamental en la administración de centros de tejido de alfombras, molinos, granjas avícolas y otros negocios como tiendas de pequeño comercio en los asentamientos. En el mismo año, se inauguró la primera escuela. Al comenzar el asentamiento de Bylakuppee se instaló una carpa con un pequeño dispensario para atender las necesidades médicas más urgentes de los refugiados. Luego en 1964, y con ayuda de organizaciones extranjeras, se construyó un complejo especial de casas de concreto para albergar un dispensario con posibilidades de hospitalización.

Durante los primeros cinco años los colonos cultivaban algodón, tabaco, arroz, mijo, arrozales, lentejas y semillas oleaginosas, pero todos los cultivos fracasaron terriblemente. La agricultura en el sur de India era tan distinta a la de las alturas únicas de Tíbet que muchos colonos se sintieron absolutamente desalentados y desamparados. Pero la agonía de repetidas cosechas frustradas terminó en 1965 cuando un consultor suizo, en conjunto con la Universidad Agrícola de Bangalore, realizó ensayos de suelo y también probó los productos de los campos arados con bueyes y aquellos arados con tractor.  Los resultados de esta prueba indicaron sustituir los cultivos de algodón, tabaco y otras cosechas por los de maíz, como también cambiar el arado de bueyes por el de tractor. La cosecha y métodos nuevos fueron tan exitosos que a fines de 1966 el asentamiento era autosuficiente.

El asentamiento de Bylakuppe sirvió de modelo para la planificación de otros asentamientos agrícolas más tarde. A mediados de los años setenta, 26 asentamientos agrícolas fueron instalados en la India, Nepal y Bután, recibiendo la mayor parte de los refugiados tibetanos.

Asentamientos agro-industriales:

Estaba claro que no todos los refugiados tibetanos podían ser rehabilitados en los asentamientos agrícolas. No sólo era difícil encontrar extensiones de tierras relativamente grandes, tampoco era práctico rehabilitarlos a todos en este tipo de asentamiento. Muchos de los refugiados eran tradicionalmente nómadas y comerciantes, y no sabían cultivar la tierra. Teniendo en cuenta este punto y también con la idea de agilizar el proceso de rehabilitación surgió la necesidad de encontrar otros caminos para la rehabilitación.

Así que se elaboró un plan para rehabilitar muchos de los refugiados en industrias a pequeña escala. Para facilitar este programa se fundó en octubre de 1965 la Sociedad Industrial Tibetana de Rehabilitación (SITR) con su oficina central en Nueva Delhi. Durante los próximos tres años la SITR lanzó varios proyectos industriales pequeños. Estos incluían una hilandería en Bir, plantaciones de té en Bir y Chauntra, artesanía tibetana en Bejnath, cantera de piedra caliza en Kumrao, una planta de cal hidratado en Sataun, una fábrica de fibra de vidrio en Poanta Sahib y un centro de artesanía en Puruwala. Estos proyectos acomodaron a más de 4.000 refugiados y debían no solamente proporcionar adecuadas oportunidades de empleo para los residentes, sino también destrezas en distintos negocios. La SITR, con la ayuda de fondos de instituciones internacionales, entregaba a cada proyecto industrial, instalaciones sanitarias y educacionales.  Además, la SITR creó la Sociedad de Comercialización Himalaya, con sede en Nueva Delhi, para comercializar los productos de estos asentamientos. Sin embargo, muchos de estos esfuerzos no surtieron efecto debido a la falta de aptitudes técnicas y de administración. La mayor parte de los asentamientos industriales empezó a depender gradualmente de la fabricación tradicional de alfombras, del trabajo caminero durante el verano y del comercio con ropa de lana en las ciudades indias durante el invierno.

Asentamientos artesanales

Durante siglos el Tíbet mantuvo un vínculo cultural y comercial íntimo con sus vecinos.  Estos intercambios originaron el desarrollo de muchos oficios tradicionales en Tíbet, que incluyeron el trabajo en metal, madera, greda, aplicaciones, pintura de thangka, papel hecho a mano, trabajos en cuero, ropa de lana, tejido de alfombras etc. Aunque en la sociedad tradicional no existían muchas instituciones para promoverlos, estas artes y artesanías fueron practicadas en los hogares particulares  y los productos vendidos localmente o mediante comerciantes a distintas partes de Tíbet.

Tejido de alfombras se convirtió en la principal actividad de la artesanía tibetana CentrosCuando los refugiados tibetanos llegaron al exilio a principios de los años 60, algunos de los artesanos se radicaron en Kalimpong, un puesto de comercio tibetano tradicional en el norte de la India. Otros permanecieron provisoriamente en Darjeeling y Nepal. Por consiguiente la ACT, esperando no sólo preservar y promover los oficios tradicionales tibetanos, sino también ofrecer posibilidades de empleo a los refugiados, y en conjunto con el gobierno de India, fundó varios asentamientos artesanales como parte del plan de rehabilitación.

El primer asentamiento artesanal se montó en octubre de 1959 en un terreno de 4 acres en el estado de Darjeeling. El 13° Dalai Lama, mientras estuvo exiliado del Tíbet durante 1910-11, utilizó este lugar como su residencia interina y por esta razón tiene especial valor sentimental para los tibetanos. El asentamiento o centro ofreció refugio y trabajo a 450 personas. También se encargó de la educación y las necesidades médicas de sus habitantes. Además, el asentamiento contaba con un asilo para ancianos y una guardería para niños pequeños. Los productos del centro, tales como alfombras, suéteres de lana, delantales tibetanos para mujeres, artículos de decoración tallados en madera, juguetes de madera, productos de cuero, etc., se comercializaban comercialmente y también en el extranjero con el apoyo de organismos de ayuda. Alentados por el éxito del primer asentamiento artesanal, se fundaron otros centros similares durante los años siguientes. Estos incluían un centro artesanal en Dalhousie, Dharamsala, Kalimpong, Simia, Clement Town, Rajpur y Dehradun – todos en la India. Asentamientos similares se instalaron también en Nepal. Este tipo de asentamientos contaba con unidades cooperativas para conseguir materia prima y productos de mercado. Mientras las cooperativas comercializaban los productos en la India y el extranjero los colonos, por su parte, iniciaron un comercio individual de tejidos para mejorar sus ingresos, los que en principio eran hechos por ellos mismos y más tarde adquiridos en las fábricas de la ciudad de Ludhiana en Punjab, India. Cada invierno levantaban puestos provisorios de bambú cubiertos con un techo de plástico en las veredas de bazares y ferias por toda la India. Durante la segunda mitad de los años sesenta, la venta de suéteres constituía un comercio adicional para la mayoría de los refugiados tibetanos.

En 1980 sólo 30.000 refugiados tibetanos seguían en la construcción de caminos.  En 1992 un total de 52.500 personas fueron rehabilitadas en los asentamientos agrícolas, 7.700 en los agro-industriales y 6.400 en los artesanales, mientras 39.800 refugiados permanecían fuera de las unidades organizadas, ganándose la vida en empresas privadas pequeñas o en las industrias de servicios de India.

Nuevos desafíos:

La muerte de Mao Zedong en 1976 y el fin de la revolución cultural en China y Tíbet dio como resultado una mayor apertura desde China hacia el resto del mundo. Este dramático cambio también condujo a una apertura en el Tíbet y a los primeros contactos entre Dharamsala y Beijing desde 1959, hecho que ocurrió en marzo de 1979. Muchos tibetanos, dentro y fuera de Tíbet,  aprovecharon la situación para emprender el arduo viaje cruzando el Himalayas para visitar sus familias y parientes. Muchas familias se reencontraron por primera vez después de dos décadas de separación. Con el pasar del tiempo un permanente flujo de nuevos refugiados llegaba desde el Tíbet para buscar asilo en India y Nepal.

De 1987 a 1994 el Tíbet fue sacudido por una serie de manifestaciones a favor de la independencia. Las autoridades chinas reaccionaron aumentando su maquinaria de represión, especialmente contra los participantes de las manifestaciones. Con esto la vida en Tíbet se hizo mucho más difícil lo que llevó a un aumento descomunal del flujo de refugiados. Entre 1986-1996 aproximadamente 18.700 refugiados llegaron a India y Nepal. La situación empeoró después de 1994, cuando el gobierno chino aplicó una política más dura para enfrentar el nacionalismo en el Tíbet.

Para poder atender las necesidades de estos nuevos refugiados, la ACT abrió en 1990 el Centro de Recepción en Dharamsala. Más tarde se instalaron sucursales en Kathmandu y Delhi. Mientras el Centro de Recepción de Kathmandu se financia conjuntamente por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) y la ACT, los centros de Dharamsala y Delhi fueron fundados por la ACT con financiamiento del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. La rehabilitación de niños menores de 18 años, monjes y monjas es comparativamente más fácil porque los niños pueden ser enviados a internados existentes y los monjes y monjas a distintos monasterios y conventos en India. La rehabilitación de los refugiados adultos es problemática porque la mayor parte de los recién llegados son inexpertos, y la mayoría de los asentamientos existentes está sobrepoblada. Por lo tanto, la ACT abrió en 1993 un centro especial para la educación de adultos en las afueras de Dharamsala a fin de entregar una formación profesional y lingüística a los nuevos refugiados.

Evaluación y Reestructuración del Programa de Rehabilitación

El escenario de la rehabilitación cambió considerablemente con los años. La tenencia de tierras en los asentamientos disminuyó con el crecimiento natural de la población y una nueva generación de personas con educación y capacitación profesional ocasionó nuevas oportunidades y desafíos. Esto requiere una evaluación nueva y profunda del continuo trabajo de rehabilitación para poder planificar un nuevo rumbo para el futuro. Un oficial superior indio dijo que el problema de los refugiados tibetanos era básicamente un problema de tres generaciones: la que vino como refugiados, la generación que nació en la India y la generación que aún es adolescente. Este hecho plantea problemas peculiares para la rehabilitación y la reconstrucción. Él dijo, “Cuando los problemas son conocidos, a veces es difícil conocer las respuestas. O incluso si las conocemos, a veces, su aplicación resulta difícil.”

Considerando esta situación, en octubre de 1986 se organizó en Nueva Delhi un seminario conjunto (Nueva Delhi y Dharamsala) de alto nivel para evaluar la situación y reestructurar el programa. Durante la conferencia, el entonces Ministro del Interior Indio, Sr. Buta Singh, insistió en la necesidad de mayor diversificación para proyectar las necesidades de la segunda generación y la ejecución oportuna de los programas de rehabilitación de los gobiernos del respectivo estado indio y por parte de los tibetanos. Un experto indio en industrias a pequeña escala, dijo: “La actual generación de refugiados tibetanos percibió que sus vacaciones tradicionales ya no les servirán en el largo plazo, la industria a pequeña escala es un campo de gran potencial el que todavía debe ser dado a conocer a este grupo de beneficiarios.”

Durante la conferencia, a la que asistieron las autoridades de los Ministerios relacionados del Gobierno de India, gobiernos de estado y autoridades tibetanas, se trató  detalladamente los más diversos temas, desde el suministro de agua y  los caminos en los asentamientos al capital de trabajo para las cooperativas, la rehabilitación de los refugiados, la educación para los niños, la adquisición de bienes raíces por parte de los refugiados tibetanos, etc. El Jefe de la Misión del Banco Mundial, que también participó en la conferencia, enfatizó la importancia de mantener unida a la comunidad en un determinado espacio físico porque esto, según sus palabras, ayudaría a los refugiados tibetanos a preservar su cultura y identidad en el exilio. El representante del ACNUR aseguró que su institución continuaría entregando “protección legal” a los refugiados tibetanos a pesar de que la “ayuda material” cesó en 1975 cuando el gobierno de India y el ACNUR estimaron que los refugiados tibetanos en la India eran autosuficientes económicamente.

Asentamientos tibetanos de hoy

Desde entonces, y considerando las dificultades y los desafíos antes mencionados, se emprendieron muchos esfuerzos para reestructurar y diversificar el esquema de la rehabilitación. En 1988 fue constituido el Consejo de Planificación a fin de lograr un mejor aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y financieros de la ACT en el desarrollo de la comunidad de refugiados. El Consejo fue de utilidad para fundar la Comisión de Desarrollo Artesanal y los Centros Tibetanos de Recursos Computacionales, y lanzar el concepto de micro-empresas y micro-créditos en la comunidad.  Se trabajó esforzadamente para mejorar la comunicación y coordinación entre varios sectores de la ACT, tanto en Dharamsala y los asentamientos periféricos.  Recientemente, el Consejo de Planificación realizó un detallado censo demográfico en la comunidad de refugiados tibetanos y una encuesta aleatoria relacionada con la situación socioeconómica de la comunidad. Estos estudios serán definitivamente de gran ayuda para la planificación adecuada en materia de iniciativas para el desarrollo en la comunidad.

Además, el Departamento del Interior también avanzó de manera más agresiva en esta dirección y lanzó la “segunda fase de la tarea de rehabilitación y reconstrucción” al mecanizar y diversificar las técnicas agrícolas, y al introducir las micro-empresas en los asentamientos.